viernes, 10 de noviembre de 2017

Pruebas Iniciales Competenciales (PIC). Esto fue (parte de) lo que pasó



Y llegó el día... Después de la perplejidad inicial, nos fuimos a la Sala de Usos Múltiples para que los equipos de los cuatro grupos de 4º de ESO defendieran sus proyectos relativos a lo que consideraban su "Instituto Ideal" mediante la técnica pechakucha. 
En dos sesiones de hora y media cada una, con la presencia de dos grupos y todo el profesorado que pudo, se expusieron las presentaciones en un tiempo inferior a siete minutos: un desfile de Centros con propuestas de horarios, instalaciones, espacios educativos, etc. Y pasaron honrosamente la prueba de fuego de contar sus proyectos, consecuencia de un trabajo de equipo en el que afloraron buena parte de los pros y los contras que esto conlleva. Aplausos, organización y entusiasmo a partes iguales, buen augurio de lo que está por venir.
El resto lo tenéis en el vídeo, resumen de lo sucedido.


 

domingo, 5 de noviembre de 2017

Metodologías activas y transformación del aula

De entre las tendencias metodológicas activas, entendidas como aquellas que ponen en el centro del proceso de aprendizaje al alumnado, destacan dos: Flipped Classroom y Aprendizaje Basado en Proyectos, ambas potentes motores de transformación en el entorno del alumnado, sin olvidar la que vio nacer al @Proyecto42JdM: aula interactiva, inclusiva y dialógica.
En efecto, requieren para su puesta en marcha de modo óptimo unas aulas mucho más flexibles, en las que el mobiliario no suponga un obstáculo sino que facilite diferentes estructuras del grupo, que contengan en sí mismas la posibilidad de transformarse con rapidez y sin molestar al resto (ay, esas sillas y mesas actuales, que cada vez que se mueven parecen anunciar el apocalipsis), con las herramientas necesarias al alcance de todo el mundo, etc. 
Y aunque no se den estas condiciones, el espacio cambia porque también lo hace el comportamiento del grupo: el alumnado habla pero no grita, se levanta según sus necesidades, muestra un dinamismo inexistente en las tradicionales clases unidireccionales en las que el profesorado está (o debería) en el punto de mira del grupo, pertrechado en la pizarra y muy lejos de la última fila, donde se producen a saber qué cosas.
Solo con estos pequeños cambios, el ambiente se modifica y se produce el pequeño milagro cotidiano del aprendizaje.
Como todo sistema, si se altera alguno de los elementos que lo compone, la totalidad también lo hace; está en nuestras manos que esas transformaciones sean relevantes y coherentes manteniendo como referencia el objetivo último: el aprendizaje memorable y significativo, transformado en conocimiento y competencia para todas las personas que integran el grupo, y que va más allá del alumnado.

lunes, 23 de octubre de 2017

El espacio, ese tercer profe que no acaba de funcionar (por ahora)

Llevo algunos años insistiendo en mi Centro en la necesidad de replantearnos los espacios, después de que curso tras curso haya quejas en cuanto a los problemas de las instalaciones, "siempre insuficientes". 
Mi Centro es un edificio enorme, con escaleras abiertas en su interior y pasillos que no merecen ese nombre, sino más bien el de atolladeros por lo estrecho y el número de criaturas que se acumulan en ellos entre clase y clase, deseosas de salir del aula ¿Os suena?
Cuando llegué, en definición de un alumno, el color predominante era el "marrón caca y el verde monotonía", pero hubo un punto de inflexión y se optó por tonos vibrantes y contrastados: naranjas, azules, verde manzana que le dieron otro aire. A finales del curso pasado, por decreto, se decidió "unificar" y se empezaron a pintar las paredes de los pasillos en gris y blanco; eso, junto a la persistencia de algunas puertas verdes y la luz de los fluorescentes ha propiciado un ambiente que poco tiene que envidiar a los más rancios edificios franquistas. Da grima.
Si a esto se le suma el rígido concepto de grupo-clase con su aula correspondiente, se obtiene un esquema tipo bloque que desperdicia recursos y no mejora ni la convivencia ni la limpieza, a pesar de los argumentos esgrimidos en contra.
Este curso, por primera vez, estoy con un grupo de chicas que cursan PMAR II en 3º de ESO; las clases de los ámbitos de este programa se imparten en un aula pequeña, con un enorme ventanal por el que se ven unos árboles magníficos pero por el que entra el solazo inclemente del Sur. El mobiliario se surte de las consabidas mesas individuales con sus correspondientes sillas, del año la polka, tres muebles con estanterias, un mueble metálico oxidado, una pizarra verde, una pantalla de proyección sobre ella y un tono verde oscuro en la parte inferior del aula que deprime. 
Sin embargo, el espacio como tal tiene muchísimo potencial para convertirse en un lugar acogedor y estimulante.
Hemos conseguido que retiren el mobiliario sobrante (lo que completaba el cuadro eran las cornamentas de las sillas puestas boca abajo sobre las mesas no utilizadas), que traigan un par de mesas grandes y poco más. No hay forma de quitarse de encima el mueble metálico, que hunde en la miseria a cualquiera que lo mire y que al menos ya hemos retirado de su lugar, porque en el hueco que ocupaba pensamos instalar un rincón de lectura y conversación, con las paredes forradas gracias a las jarapas que nos han traído algunas profesoras, unos cojines que se han comprado y que debe completarse con una alfombra que se adquirirá cuando pueda colocarse. Hasta hemos "tuneado" el triste y ajado tablón de anuncios forrándolo con cartulina roja, pero parece uno de los trabajos de Hércules conseguir unas cortinas que tamicen la luz y el calor (realmente insoportable durante la mayor parte de la mañana), que se lleven el dichoso mueble y la pizarra verde con sus tizas polvorientas.
La idea es convertir ese aula, cuyo techo abuhardillado promete mucho, en un espacio diferente, personalizado, múltiple, en el que se puedan desarrollar actividades variadas, desde las puramente individuales (el rincón con mesas individuales cerca de regletas a las que conectar los ultraportátiles), a las que giran necesariamente en torno al trabajo cooperativo: una mesa grande para sentarse a discutir, planificar, investigar, obtener información, elaborar, etc, y un espacio común para exponer, con una pizarra blanca portátil que podamos colocar en el sitio que nos interese según el caso.
Este es el reto que estamos asumiendo, y que hemos sacado de la propia aula para llevarlo a otros entornos y materias: Tecnología, Dibujo... El grupo, pequeño y cohesionado, se organiza en varias coordinaciones que llevan por parejas: material, TIC, mobiliario y decoración, y la Coordinación general. Ahora son ellas quienes van a diseñar ese espacio, teniendo en cuenta las premisas expuestas, para conseguir que el PMAR también sea "De Otra Manera". Sus propuestas serán las que se discutirán para llegar a un acuerdo que permita transformar ese espacio, con sus limitaciones y sus posibilidades, en otro que realmente desempeñe ese papel de tercer profe del que habla Malaguzzi. 

Entre la realidad y el deseo

Aunque sea relativamente reciente la discusión acerca del desajuste entre los sistemas educativos y la realidad de la sociedad en la que vivimos, quienes hemos tenido que enfrentarnos a un proceso selectivo tipo oposiciones, somos conscientes de que viene de lejos ¿qué sentido tienen esos temarios mamotréticos e inconexos con la realidad de lo que necesita saber el alumnado? ¿qué se esta "dando" en las aulas y, sobre todo, de qué manera? Las opciones oficiales que se plantean desde la normativa, ya sea del gobierno central o el autonómico tampoco aclaran mucho el asunto, ya que además de sus contradicciones internas, no aportan medios para que el profesorado pueda formarse en una línea más acorde a lo que demandan los tiempos, sobre todo en las últimas décadas, en las que afortunadamente se han multiplicado las formas de aprendizaje, los lugares donde encontrar información, los foros de encuentro e intercambio de experiencias... 
El concepto de centro educativo está a años luz de lo deseable: aulas del siglo XIX con profesorado del XX y alumnado del XXI... Mala combinación que pide a gritos que se replantee desde la base. Los espacios educativos (no me refiero a escuelas, institutos y otros centros de enseñanza) actuales, con diferente grado de relevancia, son multiformes, dinámicos y muuuy variados aunque destaca entre ellos la realidad virtual que sirve de lugar de encuentro casi permanente, pero quizá uno de los principales problemas es quienes aprenden (aprendemos) en ellos a veces no somos conscientes de ese proceso de aprendizaje inherente al ser humano.
Pensar en los espacios educativos tradicionales desde otra perspectiva podría ser un magnífico comienzo para replantear el aprendizaje en sí mismo: aulas que no sean sitios hostiles y esencialmente poco estéticos, sino lugares cambiantes y con los elementos necesarios  que permitan la realización de actividades diversas, que faciliten el encuentro, que rompan la obsoleta distribución unidireccional que marca un determinado tipo de enseñanza... un lugar al que sea deseable volver cada día, en el que las paredes no sean muros: espacios abiertos y gestionados desde un profundo y real sentido de la democracia, en el que toda la comunidad educativa tenga cabida.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Prueba inicial competencial (o PIC, para ir más rápido)



¿Quién dijo miedo? Si el cambio en la Educación se está convirtiendo en un #ProcesoImparable, como dice el gran @manueljesusF, en el IES Juan de Mairena no íbamos a ser menos. Desde principios de septiembre, una vez que se supo quiénes iban a componer los equipos docentes de los grupos de 4º de ESO, nos hemos puesto manos a la obra, diseñando una prueba inicial transversal, de carácter claramente competencial, la misma para todos los grupos, que irán poniendo en pie en la mayoría de las materias.

¿En qué consiste la prueba? Esencialmente, en poner en marcha -a lo bestia- la metodología ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos) para dar respuesta a una pregunta lanzada a los equipos de trabajo, formados de manera aleatoria en este primer proyecto: ¿Cómo sería vuestro Instituto ideal?. El producto final será una presentación digital elaborada mediante una herramienta digital on line y de carácter cooperativo, Google Slides, que expondrán oralmente mediante la técnica de pechakucha. Para ello dispondrán de un documento que les sirva para organizarse, un Canvas adaptado del modelo de Conecta 13,

 y una rúbrica específica para el pechakucha, sencilla pero útil, elaborada por el profesor de Música de nuestro Centro, José Manuel Gil del Valle.

El profesorado se convierte en equipo asesor, que orienta, dinamiza y ofrece información a demanda de las necesidades del alumnado organizado en sus equipos. ¿Que hay desdobles para las materias optativas y los equipos no son los mismos? No hay problema, sino todo lo contrario, porque cada cual va indagando diferentes aspectos y propuestas que luego aporta al trabajo común.

Estos días están siendo muy diferentes a otros de cursos anteriores: casi no se dan contenidos específicos de cada materia, el alumnado habla en las clases, se levanta, incluso sale del aula si necesita buscar información muy concreta que está en otros sitios; el mejor ejemplo ha sido la incursión que hicieron en el despacho del director para preguntar por el presupuesto, y volvieron con una copia en papel con todos los datos relativos a los aspectos económicos.

Y ahí andan, entre propuestas de música, TIC, espacios concebidos desde otra perspectiva, materias que van y vienen, horarios que no son los de siempre, y mucho ambiente de trabajo. 


De la sorpresa inicial, con esa capacidad de adaptación envidiable que tiene el alumnado, se ha pasado con rapidez y sin dolor alguno al trabajo que muy poco tiene que ver con el papel pasivo que tradicionalmente parece tener asignado. Hay un ambiente cercano a la efervescencia, empieza a notarse un cierto grado de preocupación porque han asumido tan seriamente el reto y están pensando tan a lo grande que el plazo propuesto se les queda pequeño.

Y esto sólo es el comienzo... Continuaremos informando.

sábado, 9 de septiembre de 2017

The evolution is the revolution: del Proyecto42 a ABP42



Se va asentando y conociendo la idea de las “Ciencias Sociales de Otra Manera” en el Centro y fuera de él (benditas redes sociales y Encuentros de Docentes) y ha llegado el momento de extender el proyecto a otras materias que se han mostrado susceptibles de “contagio” y de contar con otras que ya vienen trabajando de manera envidiable y callada desde hace años; así, para el presente curso 2017-2018, el Proyecto 42 será ABP42 si los hados son favorables, con tres grandes proyectos (uno por trimestre) a desarrollar durante el curso, de carácter interdisciplinar, transversal, global, competencial o cualquier otro epíteto con sonoridad suficiente:


El primer proyecto es “Historia Viva”, respondiendo a la pregunta ¿por qué y cómo cambia la sociedad?: una entrevista radiofónica que será grabada también en vídeo, a abuelos y abuelas que nos hablen desde su experiencia de lo ocurrido en tiempos muy pasados desde el punto de vista del alumnado, con canciones de la época y con intervenciones en tiempo real a través de las redes sociales.

 
El segundo, Steampunk y las revoluciones tecnológicas. ¿Qué hubiera pasado si…? Se trata de adaptar la estética steampunk para compartir con el resto del Centro y del entorno los principales fenómenos de estas revoluciones, en las que el alumnado hará de divulgador y facilitador del conocimiento expuesto en carteles interactivos tipo Smore con QR.






Por último, pondremos en marcha un Musical, que tome como base la BSO de
“Hair” y otras canciones para poner de manifiesto la capacidad que tiene la música y la creatividad en general, para convertirse en arma de resistencia a la violencia y a la estupidez humana.

Por supuesto, en el día a día del Proyecto 42 se mantendrán las tareas cooperativas en equipos heterogéneos, el flipped que no falte y la investigación acerca de nuevos recursos que hagan del proceso educativo un fenómeno memorable y que realmente contribuya a proveer de recursos movilizables para dar respuesta a situaciones concretas (que es lo que vienen a ser las competencias). A ver qué sale.

En cuanto a las pruebas iniciales, diagnósticas o lo que sea, apostamos por hacerlas “De Otra Manera”, insistiendo en su carácter competencial. ¿Cómo? Diseñando pruebas únicas por nivel educativo en la se pongan en marcha recursos y trabajo cooperativo ante una situación concreta, lo que llamaremos “misión”. En este caso, el profesorado actuará como equipo asesor, aportando información cuando se le solicite, coordinando los equipos (que se formarán aleatoriamente) y dinamizando las pruebas, a la vez que evalúa durante la clase el trabajo individual de cada cual. Para 4º se propone formar equipos de 4 personas que asumirán los roles del equipo directivo para diagnosticar los tres principales problemas del Centro y proponer un plan de corrección de esos problemas durante el curso. Igual aprendemos algo.

¿Qué ha sido de @Proyecto42JdM desde que empezó con #GeografíaDeOtraManera?


Han sido tres cursos en los que se ha profundizado en una amalgama de metodologías activas, que han ido poniendo en el centro del proceso al alumnado: desde los grupos clase, pasando por los equipos de trabajo y llegando hasta cada uno y una. Y una de esas personas ha sido quien escribe, que ha ido desplazando su posición en el aula hasta confundirse con el colectivo y poder disponer así de una nueva perspectiva, mucho mejor que la mantenida hasta entonces.
Durante este tiempo se han ido afinando las propuestas, mejorando los recursos, haciendo una aproximación más fidedigna al plan y sus objetivos y a estas alturas no se puede encuadrar Proyecto 42 en “flipped”, “ABP”, o cualquiera otra de las propuestas metodológicas activas que son el pan nuestro de cada día, porque participa de ellas de una manera flexible y abierta, haciendo hincapié en el proceso de aprendizaje y en la adquisición de las competencias.
Mejor centrarnos en lo realizado el curso anterior (2016-2017) en tres grupos de 4º de ESO para plantear posibilidades para el siguiente, inmediato ya:
Dado que estamos en el programa de gratuidad de libros, se hizo el reparto a título burocrático y como posibilidad de consulta rápida y sin conexión. Hay que decir que los libros de Historia, por esas cosas que pasan, tienen tantos años que los últimos temas no son ya históricos sino prehistóricos, con una obsolescencia propia de este tipo de recursos, entre otros muchos inconvenientes. En treinta años de ejercicio docente nunca ha sido el eje del laburo cotidiano para queja de buena parte de mi alumnado.
Más interesante: un AulaVirtual en una Plataforma Moodle recién estrenada, en la que se colocaron, ordenaditos, recursos: vídeos, textos, enlaces, y que establecimos como nuestro lugar de encuentro y aprendizaje mutuo; a ella había que subir las tareas y relacionarse en el Foro.
Además, teníamos las redes sociales a nuestra disposición, principalmente Twitter e Instagram, y una gran cantidad de posibilidades por descubrir.
Para empezar, cambiamos el nombre de la materia, que eso de “Geografía e Historia de 4º” mola poco y falta a la verdad, ya que de geografía más bien nada, y la llamamos “Proyecto 42: viajando en el tiempo”. Lo del 42 ya se ha explicado en otro lugar y no se va a insistir más, pero para lo del viaje, qué mejor que una TARDIS para trasladarnos a placer por el tiempo y el espacio. E iniciamos la andadura, partiendo de un episodio de Doctor Who, que gira en torno a tres momentos temporales, siendo uno de ellos en el reinado de Luis XV y en el que tiene un papel primordial Madame de Pompadour (“La chica en la chimenea”, por si alguien quiere verlo). A partir de ahí, un cuestionario muy abierto y competencial, en el que se valoraba cómo habían llegado a obtener la información y se pedía la fuente, sin importar cuál hubiera sido. Ni que decir tiene que el alumnado reaccionó con un amplio espectro de actitudes, desde la sorpresa al desconcierto, pasando por sentimiento de diversión y buen rollo envidiables.
Los contenidos de la materia se dividieron en varios proyectos:
Viajando deprisa”, como si fuera el “previously” de las seres. Se planteó usar la técnica de pechakucha para que los equipos expusieran al resto las grandes etapas de la Historia y sus principales características. Como cabría esperar, las presentaciones resultaron bastante mecánicas y escasamente creativas. Eso sí, sirvió para entrar en calor con las exposiciones orales, las rúbricas y la coevaluación.
Evolution is the revolution” (políticas y tecnológicas, siendo esta última recurrente hasta nuestros días, de ahí que haya varias “entregas”). Se mantuvieron los equipos que se habían formado espontáneamente, a sabiendas de que habría que modificar los componentes. Empezamos a entrar de lleno en metodologías flipped y ABP, usando vídeos, material de estudio y adquiriendo el hábito de "se estudia en casa, se trabaja en clase". El objetivo global es que fueran tomando conciencia del significado histórico del cambio y de la permanencia, de las maneras en que se producen, más allá del dato concreto. Se alternaban tareas individuales con las de equipo, cuya realización y entrega pasaba por varias fases de corrección online, elaboración de portfolio, exposición oral, coevaluación y elaboración de cuestiones por parte de los equipos acerca del aspecto trabajado, para reaizar un cuestionario global y específico para cada uno de los grupos de 4º, dinámica que se ha mantenido.
Una vez expuesto el primer proyecto “de verdad” del curso, ya se disponía de información suficiente como para establecer equipos que cumplieran los requisitos del ABP: heterogéneos, y hay que confesar que la composición no suscitó entusiasmo alguno, sino todo lo contrario; eso de romper los típicos grupos de gente trabajadora, interesada y que “va bien” para meter a gente con dificultad o escasamente interesada les pareció que era cuando menos, injusto. Fue una de las pocas cosas impuestas y que no admitieron discusión. Los equipos se mantuvieron hasta final de curso.
Nuestro imperio”: los equipos asumían el papel de los grandes imperios coloniales para analizar las causas de su expansión, cómo y dónde se había producido y las consecuencias. No era raro encontrar al Imperio Británico hablando en clase con la Francia imperial para aclarar el incidente de Fachoda. Casi un rol play.
Como estábamos a finales del XIX, aprovechamos para montar un debate a tres bandas entre gente partidaria del Antiguo Régimen, liberales y proletarios, con la presencia y colaboración del profesorado de Lengua.
La Gran Guerra”. Cada equipo eligió un tema para profundizar, y una herramienta digital diferente para presentarlo: mapas, portadas de periódicos, ejes cronológicos digitales, murales y paneles digitales para analizar escenarios, personajes, cronología, hechos fundamentales, víctimas...
El laberinto de Entreguerras”. Con la herramienta Smore, cada equipo analizó los sistemas autoritarios europeos en el período de Entreguerras, además del crack del 29 y la Gran Depresión, así como la Dictadura de Primo de Rivera en España. Con estos paneles se llevó a cabo una exposición interactiva a final de curso, como se explica más adelante.
La 2ª Guerra Mundial”. Mantuvimos la misma dinámica que para la Primera, resultando de especial interés el tema elegido por uno de los equipos sobre los avances científicos y tecnológicos relacionados con el conflicto.
El mundo reciente”: desde el mundo dividido en bloques hasta nuestros días, los equipos eligieron un tema de entre los que se les ofrecían u optaron por algún otro que fuera de su interés, desde una perspectiva muy abierta, para hacer una presentación digital expuesta mediante pechakucha. Originales e interesantes los que hicieron en torno a los movimientos socioculturales y de evolución de la música desde la 2ª Guerra Mundial hasta la actualidad.
Esto no tiene conclusión”. Siguiendo el formato de los reportajes del programa “Informe Semanal”, grabaron y editaron un vídeo que incluyó la presentación a cargo de un chico y una chica, acerca de temas actuales, cuya duración total rondaría los cinco minutos. Además del valor intrínseco del proyecto en sí, a esas alturas del curso resultó catártico por lo divertido: se improvisó un croma aprovechando el verde de una de las paredes del Centro, introdujeron cabeceras y créditos, se pusieron corbatas y chaquetas (aunque mantenían los pantalones cortos, que hacía mucho calor) y dispusieron de toda la autonomía necesaria. Cada grupo grababa donde podía, y el Instituto parecía más un estudio de televisión que un Centro de Secundaria.

Con todo, lo más importante ha sido el trabajo realizado en el aula, con toda su parafernalia: el diario de clase a título individual, el canvas, rediseñado este curso a partir del conocido de Proyecta13, bastante más operativo en nuestro contexto, y bastante similar al que usa para el desarrollo del software. A pesar de lo "raro" de los términos, la concreción del canvas es un papel en formato A3 que funciona mediante post-itt pequeñitos; en este documento queda establecido el proyecto, el formato elegido para su concreción, la distribución de tareas entre quienes componen los equipos, las principales competencias trabajadas (pronto se dieron cuenta que todas), las fechas previstas de entrega y, sobre todo, en qué punto se encontraba la tarea, trasladando los post-itt de una zona a otra del canvas según avanzaba el trabajo. 

La dinámica de la sesión de clase poco o nada tenía que ver con lo que ocurría en la mayoría de lo que conocía el alumnado: una vez planteado el tema, visto en casa el vídeo (a veces también en clase) y hecha una aproximación con el material de estudio, los equipos se colocaban delante de los ordenadores, ya fueran de sobremesa o sus ultraportátiles, teniendo a mano el móvil, canvas por delante, y a ello: todas las herramientas digitales que hemos usado, incluso las presentaciones, han sido on line y cooperativas, de manera que a partir del guión previamente elaborado se iba perfilando el producto final. La autonomía de los equipos ha sido enorme; tanto, que no era de extrañar que en ocasiones dijeran “buenos días” y a lo suyo. Mi papel era entonces el de ir equipo por equipo, orientando, coordinando, animando y evaluando, usando para ello un cuadrante ad-hoc. Ni que decir tiene que cada equipo había formado su propio grupo de wathsapp para mantener la comunicación y que durante las propias sesiones de clase se les proporcionaban hashtag para que tuitearan, mencionando la cuenta @Proyecto42JdM. 


Una vez concluída la tarea propuesta, se hacía una primera entrega en el Aula Virtual para la revisión inicial, que daría lugar a una mejora en su caso. Posteriormente, se dedicaba una sesión a la exposición oral en clase, que era evaluada en conjunto usando un documento específico basado en la rúbrica, como éste, que corresponde a la coevaluación de los proyectos realizados con Smore.

Para concluir con el bloque, se pasaba un cuestionario a partir de las preguntas elaboradas por los equipos y de forma acumulativa, se proponía un cuestionario cada vez más amplio (no se elimina materia, aunque la evaluación haya sido positiva) on line, disponible en el Aula Virtual, que incluía varios tipos de preguntas, a cumplimentar en casa. El objetivo, en este caso, no es la “rendición de cuentas”, sino seguir aprendiendo.
Durante el curso se han elaborado y compartido con el grupo-clase presentaciones (google slides), murales digitales (smore), paneles (padlet), mapas conceptuales (creately), vídeos…, que se han publicado en Twitter y se han subido al canal de Youtube del Centro, y casi a final de curso se expusieron los murales digitales elaborados con Smore sobre el período de Entreguerras impresos en A3 sobre cartón pluma; estos murales eran la “versión reducida” de lo que realmente habían hecho, para poder adaptarse al formato, pero incluían un código QR (qué gran invento) que llevaba a quien lo escaneaba al mural “real”, con los vídeos incrustados, que ofrecían mucha más información tanto textual como de imágenes, links, ejes cronológicos... El último mural era del propio Proyecto 42, con un QR que en este caso llevaba a un cuestionario de Google para la valoración de la exposición por parte de quienes la visitaron, y un hahstag específico de la misma. Con anterioridad se había comunicado al profesorado y a las familias las características de esta muestra, y la necesidad de tener instalado en el móvil un lector de QR para aprovecharla al máximo. Estábamos en el punto de abrir el aula ya no solo virtualmente, sino físicamente, al exterior.

Además de los proyectos en equipo, en todos los temas se han planteado tareas individuales, muy lejos de la serie de preguntas habituales (a título de ejemplo, hacer la crónica periodística de la Gran Guerra y sus antecedentes desde el año 1920, los Diarios de la Guerra, especialmente interesantes porque fue una tarea conjunta con el profesorado de Lengua Castellana y Literatura, y aparecieron textos escalofriantes y muy personales, algunos de ellos con versiones “extendidas”, ya que la tarea en sí se encuadraba en solo tres entradas: al principio, durante y al final de la guerra. Muchos de ellos fueron publicados en el Blog de la Biblioteca (@Bibliojuande), incluidos algunos escritos por el profesorado).

Luces y sombras… Obviamente, haberlas haylas: de la extrañeza y el desconcierto inicial se pasa casi de inmediato al alivio del “no hay exámenes”, en una visión simplista de la propuesta, que luego se complica cuando en el resto de las materias sí los hay y presionan. Mucho; tanto, que el famoso se estudia en casa, se trabaja en clase se hace casi imposible porque el tiempo en casa se dedica a estudiar en modo intensivo el examen de turno. El otro gran problema es la dificultad que supone el trabajo cooperativo, para el que no tienen referente alguno, ya que ¿qué ejemplos han visto en su trayectoria educativa? Y no solo es que no sea extensivo y habitual este tipo de trabajo (ya se sabe que por lo general el profesorado hace la guerra cada cual por su cuenta), sino que está escasamente valorado cuando no ridiculizado: “Sí, claro, como tú les mandas los trabajitos...”. No obstante, el logo del proyecto, las chapitas (cada curso más difícil conseguirlas de la Secretaría, siempre mal de fondos), el boca a boca por parte del alumnado, las posibilidades que ofrece ya no de aprender contenidos de Historia (mejor no meterse mucho en eso), sino de establecer los medios para conseguir un aprendizaje memorable y de otra manera, mucho más competencial, se va extendiendo y gracias a la creatividad de los chicos y chicas de 4º, para el próximo curso, Proyecto 42 evolucionará cual Pokémon hacia ABP42, con muchas expectativas de romper las barreras tradicionales del aula y de las materias. Pero eso otra historia y será contada en otro lugar (aquí mismo, pero en otro post).